Espacio el Árbol nace en primera instancia desde la inquietud sentida del grupo humano que lo integra, de crear un lugar de trabajo en salud apacible y satisfactorio, tanto para quienes trabajan en el como para las personas que acceden a éste en busca de ayuda y orientación. De esta manera se constituyen dos dimensiones que se diferencian entre sí al mismo tiempo que se integran y alimentan una a otra; éstas son la dimensión clínica y organizacional, y la dimensión de extensión y vinculación con el medio.

En cuanto a la primera nos encontramos en el centro de nuestro quehacer, es decir en el espacio clínico que implica la atención terapéutica de nuestros usuarios, lo que va de la mano con el espacio de desarrollo profesional de quienes trabajamos en este lugar, que a su vez se sustenta en un modelo de gestión interna que se basa en el trabajo en equipo y el compañerismo. Por su parte, la segunda dimensión se plantea desde el contexto social y cultural de nuestra población, constituida por mujeres y hombres cada vez más informados y empoderados y que entienden la necesidad de acceder al conocimiento sustentado en la colaboración y el trabajo en redes de apoyo explícitas, todo ello desde la realidad global que vivimos.

Por ende podemos resumir todo lo anterior en que Espacio el Árbol es un espacio común, en el convergen una dimensión clínica y organizacional y otra dimensión de extensión y vinculación con el medio, con el fin de construir conocimiento basado en la experiencia clínica sistemática y relacional, la formación continua y la colaboración de unos con otros.

Es así como su slogan “Un Círculo para el Conocimiento en Salud y Práctica en Medicina Complementaria” surge naturalmente dando el impulso inicial y el sustrato en que se inspira este proyecto.