El Diente de León,  es conocido como maleza por la mayoría de las personas.

El Diente de León es conocido como maleza por la mayoría, y suele ser una gran molestia para jardineros y dueñas de casa. Una vez más esto muestra que nuestra cultura estética poco tiene que ver con nuestra salud. Sus hojas dentadas y poco estéticas suelen mantener a distancia a personas, evitando su consumo. Solo llega a ser juguete de niños cuando está en su estado de liberación de semillas y se les sopla liberando las semillas al aire.

Su uso suele ser menos cotidiano y no se le encuentra comercialmente en cualquier lugar. Se le usa para asuntos más importantes que el típico dolor de estómago. Se le usa problemas hepáticos y biliares principalmente, asuntos más graves y/o crónicas, agregando además dentro de los usos problemas digestivos crónicos, además de ser diurético y se indica también en problemas reumáticos.

Fuertes efectos merecen también precauciones. En este caso no se usa en caso de sospecha de cálculos biliares ya que podría movilizarlos y generar un evento medico importante. De sabor amargo, como se ha descrito en artículos anteriores, merece atención y se debe evitar su administración en niños, embarazadas y personas con uso de remedios anticoagulantes.

Considerado una planta depurativa, que “limpia la sangre” (en lo que refiere a colesterol y azúcar) y que ayuda a los problemas crónicos, probablemente pondrán más atención la próxima vez que paseen por las plazas y cuidarán no pisarla. De todas maneras, se sugiere no consumir las plantas que están en la vía publica, ya que suele ser zona de baño de nuestros cuadrúpedos urbanos, y además suelen absorber metales pesados del smog.