La intensión del uso de los ganchos es hacer que el tejido recupere sus características iniciales, o sea, buena circulación sanguínea, sin inflamación, sin limitaciones de movimiento, buena elasticidad, buena conformación histológica. Las indicaciones clásicas de esta técnica son: Tratamiento de adherencias consecutivas a un traumatismo o a una intervención quirúrgica. Tratamiento de dolores del aparato locomotor: miositis, tendinitis, lumbalgias, pubalgias, tortícolis, fascitis plantar, síndrome del hombro doloroso.

Tratamiento de neuralgias consecutivas a una irritación mecánica de los nervios periféricos: occipitalgia de Arnold, ciatalgia, neuralgia cérvico-braquial e intercostal. Tratamiento de los síndromes tróficos de los miembros: Sindrome de dolor regional complejo (antes llamado Sd de Sudeck o algodistrofia), túnel carpiano, síndromes compartimentales. Luego la técnica se amplió para la manipulación de las Fascias.

Es de especial utilidad en el manejo de tejido con colágeno fibrosado resultante del traumatismo o inflamación. Si no se moviliza, este colágeno crea una adherencia de tejido cicatricial que impide la correcta fisio-biomecánica local.

En las imágenes se ve una muestra de colágeno lineal,   bien organizado; y otra muestra de colágeno desorganizado.